Cursos de español para nivel B2

Los niveles B1 y B2 suponen la etapa intermedia de dominio o de uso independiente de la lengua, etapa fundamental en la consolidación de la lengua, siendo el nivel B2 el último antes del nivel dominio C1. Es en este nivel en el que los alumnos alcanzan un abanico de recursos lingüísticos y no lingüísticos suficiente para participar en intercambios comunicativos con un grado de precisión, fluidez y naturalidad como para que sus interlocutores no tengan que hacer ningún esfuerzo particular. Además, adquieren una conciencia de la lengua que les permite evitar errores que den lugar a malentendidos y salvar situaciones de ambigüedad.  Los cursos de español para nivel B2 comportan la fase de consolidación de la lengua, no solo a nivel lingüístico y comunicativo sino como hablante intercultural, aprendiente autónomo y agente social, es por esto por lo que los cursos de español para nivel B2 son fundamentales en nuestro recorrido del español como lengua extranjera. Elegir bien un curso de español para nivel B2 es la llave del éxito para cerrar la puerta del contenido gramatical, léxico y funcional básico del español y abrir, a su vez, el dominio y perfección que supone el nivel C.

¿Qué objetivos consigo en un curso de español nivel B2?

Tal y como hemos explicado anteriormente, el nivel B2 o nivel avanzado supone el último escalón antes de iniciar el nivel superior y de maestría de C1 y C2, nivel en el que el alumno ya goza de una independencia lingüística suficiente gracias a su amplio abanico léxico y funcional, amén de un control óptimo de la base gramatical de la lengua.

Los objetivos de un curso de español nivel B2 van a ir orientados a la consolidación de la lengua española en todos sus aspectos. Dicha consolidación permitirá al alumno desenvolverse en cualquier transacción corriente de su vida cotidiana. No debemos de olvidar que, además de los contenidos lingüísticos y funcionales de una lengua, contamos con cuestiones culturales fundamentales que el alumno también debe aprender. En dicho sentido los objetivos de un nivel B2 contemplan la toma de conciencia por parte del alumno de la diversidad cultural, aceptar dicha diversidad y aprovecharla como una fuente de conocimiento, además de fortalecer sus motivaciones, su sensibilidad y apertura hacia otras culturas, en particular hacia la de los países hispanos. Este contenido es muy importante en el desarrollo de la vida cotidiana del alumno que tendrá que desenvolverse en situaciones interculturales complejas y delicadas. Los errores culturales o interculturales desembocan, en muchas ocasiones, en situaciones muy desagradables que en clase hemos de evitar.

Para terminar, aunque no por ello menos importante, un objetivo fundamental de un curso de español nivel B2 debe perseguir afianzar la autonomía del alumno. El estudiante ha de gestionar de forma consciente y autónoma su propio aprendizaje del español, desarrollar estrategias propias y ejercer un control consciente sobre los factores afectivos que influyen en el proceso de aprendizaje de la lengua.

Cursos de español para nivel B2

Como podemos observar los objetivos de un curso de nivel B2 son muchos e importantes. Conseguirlos será básico en la consolidación de la lengua por parte del alumno; la función del docente, junto con las características y programación del curso jugarán un papel fundamental en la consecución de dichos objetivos.

La gramática en un nivel B2 de español

Anteriormente hemos descrito los objetivos de un curso de español B2 y pareciese que hemos pasado de puntillas sobre el tema gramatical. La gramática cobra una importancia básica en este nivel, puesto que será en el B2 donde el alumno complete su estudio gramatical del español, no solo en cuanto al estudios de los tiempos verbales se refiere, sino también, y casi más importante, su uso.

El repaso de contenidos gramaticales anteriores, como los tiempos del pasado, junto con un estudio profundo de toda la subordinación en español serán dos de los puntos fundamentales del programa gramatical del nivel. Dentro de dicha subordinación juega un papel básico nuestro querido subjuntivo. El alumno estudiará el resto de los tiempos verbales del modo subjuntivo y su uso dentro de las oraciones subordinadas: las condicionales, concesivas o relativas serán contenido gramatical de este nivel.

¿Cómo se aborda la gramática en un nivel B2 de español? Del mismo modo que en el resto de niveles: siempre de una manera comunicativa, funcional y pertinente. La gramática es el engranaje que pone en funcionamiento la comunicación junto con el componente léxico. En nuestros cursos de español nivel B2 la gramática siempre cumple una función comunicativa, función que se da dentro de contextos reales y pertinentes para el alumno. De este modo se consigue, no solo una motivación mayor por parte del estudiante, sino que se asimila la gramática de una manera más efectiva y adecuada.

La comunicación en un nivel B2 de español

La comunicación en un nivel B2 de español es como el gol en un partido de fútbol: es nuestro objetivo primordial. Solo se aprende una lengua hablando, con lo cual comunicarse y poner en funcionamiento en dicha comunicación todo lo estudiado en clase es la única manera de aprender una lengua. Todos los objetivos y la gramática especificada anteriormente están siempre orientados a la comunicación.

Pedir, dar consejos o reaccionar, transmitir lo dicho por otros, expresar opiniones, acuerdo y desacuerdo o narrar sucesos y acontecimientos del pasado son solo algunas de las funciones a las que estará orientada la comunicación en un nivel B2 de español.

Las herramientas lingüísticas que el estudiante posee en este nivel son mayores que las del mismo estudiante en niveles inferiores, con lo cual, hemos de aprovecharnos de esta circunstancia para favorecer siempre la interacción por parte de nuestros alumnos. El docente tiene que favorecer siempre la comunicación en el aula. El manual de clase y la programación académica nos ayudará, a su vez, a motivar al estudiante con temas que le resulten adecuados, pertinentes y cercanos a su realidad.

Actividades y ejercicios para el nivel B2 de español

Todas las actividades y ejercicios que llevemos a cabo en los cursos de español para nivel B2 van a tener como objetivo la comunicación, comunicación pertinente, real y adaptada a los contenidos lingüísticos y funcionales del nivel, partiendo de nuestro enfoque por tareas.

Así, cuando estudiemos las oraciones de relativo el alumno tendrá que simular la compra de un libro de gramática utilizando indicativo o subjuntivo, dependiendo de la idea de ese objeto que tenga en la cabeza. Llevar a cabo este intercambio comunicativo real, que puede necesitar en su día a día, pone en funcionamiento la gramática estudiada, los recursos léxicos y las funciones. Además, dichas actividades las realizará en pareja o en grupo lo que ayudará, a su vez, a la cohesión del mismo.

Otros ejercicios del nivel B2 contarán con elementos lúdicos importantes que ayudarán a la asimilación de lo estudiado, Por ejemplo, la realización del juego llamado pasapalabra en grupos o parejas para repasar oraciones de relativo con preposiciones o la descripción del jefe o pareja ideal en la que el alumno deberá utilizar el pretérito perfecto de subjuntivo o el infinitivo compuesto, junto con los recursos léxicos adecuados. Ambas actividades contienen elementos lúdicos y de competición sanos que fomentan el aprendizaje y la cohesión del grupo.

¿Cómo puedo saber si tengo un nivel B2 de español?

La mejor manera es venir a nuestra escuela, conocerla y realizar el test de nivelación del que disponemos, además, nuestro coordinador o alguno de nuestros profesores charlará contigo un ratito para corroborar dicho nivel. Estas herramientas de nivelación son bastante exactas, aunque no perfectas, y nos dan una radiografía veraz del nivel de los estudiantes.

No obstante, si una vez en el aula crees que tu nivel es mayor o menor no hay ningún tipo de problema. Contamos con una flexibilidad absoluta para dar respuestas a las necesidades del estudiante, así que, ¡anímate y ven a visitarnos! ¡Conseguir el nivel B2 está al alcance de tu mano!

Clases comunicativas de español

Aprender español en un país de habla hispana es una oportunidad fantástica para practicar directamente con nativos. Para aprender español es recomendable combinar la estancia en Madrid con clases comunicativas de español.

Muchos estudiantes de ELE llegan al aula con un nivel gramatical bastante bueno pero una expresión oral muy limitada, porque casi no han tenido la ocasión de hablar con gente cuya lengua materna es el español.

¿Qué es un enfoque comunicativo en español?

Aunque muchos métodos de idiomas centran sus esfuerzos en el ‘qué’, que es muy importante, de nada sirve si no se relaciona con un ‘para qué’. Por esta razón, nuestras clases comunicativas de español siempre terminan con una actividad interactiva donde los estudiantes pueden aplicar los contenidos explicados ese día a una situación real. Y esto es así desde el primer día de clase.

¿Cómo puede comunicarse alguien en español cuando apenas conoce tres palabras? Parece imposible, ¿verdad? Pues no hay mayor satisfacción para un profesor que ver la cara de alegría de sus estudiantes cuando descubren que después de su primera lección ya pueden deletrear su nombre gracias a un simple juego del ahorcado. ¡Una pequeña interacción y tus alumnos se creerán los reyes del mundo!

Esta es la magia del enfoque comunicativo en el que creemos como profesores y que intentamos poner en práctica en todas nuestras clases de español. ¿Esto quiere decir que no se aprenden reglas gramaticales? La gramática es esencial, pero preferimos que el alumno sepa en todo el momento para qué va a necesitar un determinado contenido. Al fin y al cabo, la lengua es un instrumento creado con un objetivo: comunicar.

Clases comunicativas de español

¿Y cómo podemos hacer nuestras clases más comunicativas? Mi máxima es que hay que aprovechar cualquier oportunidad para que los estudiantes interactúen entre ellos, sobre todo, si alguno es tímido y se siente más inseguro cuando tiene que hablar directamente delante de los demás. Incluso en actividades a priori más aburridas o tradicionales, intento que haya un mínimo de intercambio oral entre ellos. Por ejemplo, un simple “compara las respuestas con tu compañero” después de un ejercicio de completar espacios ya les obliga a, por poco que sea, usar el español con un objetivo comunicativo. Yo pienso que no he hecho un buen trabajo si todos los alumnos no han producido frases propias durante la clase de español.

¿Qué vas a aprender en nuestras clases comunicativas?

Cualquier excusa es buena para hacer hablar a nuestros estudiantes de español, y conseguir hacerlo con éxito depende de unas actividades bien diseñadas. Una de las dinámicas preferidas por mis estudiantes, y que me da muy buenos resultados, es la subasta de frases, una manera divertida para repasar contenidos gramaticales y vocabulario antes de un examen, e ideal para cualquier nivel.  Se trata de una competición individual o por equipos en la que para ganar hay que comprar unas frases que el profesor va escribiendo en la pizarra; pero comprarlas no es fácil: hay que adivinar si son correctas o no y, en este caso, corregirlas adecuadamente. Simulando el procedimiento de una subasta tradicional los alumnos tienen que pujar con “dinero imaginario” (la cantidad con la que cuenta cada alumno/equipo se fija al principio) para conseguir la opción de comprar la frase. Si corriges correctamente te la llevas, pero, si no, pierdes el dinero igualmente y no te llevas nada. Al final, gana quien tiene más frases y, en el caso de empate, quien tiene más dinero.

El factor competitivo suele ser infalible y es una motivación para que los estudiantes de español se animen a participar. Además, no solo sirve para repasar contenidos específicos, sino también para practicar de nuevo los números altos que, a veces, tanto les cuestan, o incluso desarrollar estrategias para justificar su decisión. Este es el ejemplo perfecto de cómo incluso una tarea en principio tan aburrida como el repaso final se puede convertir en una divertida actividad comunicativa.

Obviamente, los niveles más altos presentan menores limitaciones y permiten diseñar clases de español comunicativas más ambiciosas. Los role play (o juegos de roles) y dramatizaciones son ideales a partir de B1, cuando los estudiantes disponen de un vocabulario más alto y mayor capacidad de improvisación. La idea de interpretar a un personaje diferente a nosotros siempre es atractiva (desde que somos niños nos gusta disfrazarnos) y aporta una motivación extra que puede hacer que los alumnos pierdan el miedo a hablar. Son actividades muy agradecidas para poner en práctica expresiones coloquiales aprendidas en la clase y mejorar la entonación y pronunciación.

Por ejemplo, para practicar los verbos de sentimiento con subjuntivo uso una actividad basada en el famoso reality show Gran Hermano (ver la televisión, sobre todo concursos, puede ser una gran fuente de inspiración), donde varios desconocidos conviven en una casa. A cada alumno le reparto un personaje con una personalidad determinada. Después les planteo varios conflictos en los que deben actuar según el carácter de ese personaje. Una vez resueltas las situaciones deberán decir a qué compañero quieren expulsar de la casa y sus razones. Para ello tienen que usar estructuras con subjuntivo. Un ejemplo: “Nomino a Ángel porque no soporto que ronque por la noche”.

Por supuesto, para sacar el máximo beneficio a las clases comunicativas de español, lo mejor es participar en nuestras actividades culturales, relacionarse fuera de la escuela y hablar con nativos.

Actividades para practicar los pasados en español

No sé cuál es la mejor  forma de practicar los pasados en español, pero desde luego sí sé cuál es la peor: rellenar huecos. Aunque una de las dificultades de la gramática en español es la abundancia de tiempos verbales y las irregularidades de cada uno de ellos, aprender los pasados haciendo meros ejercicios de gramática, sin un contexto, y limitarse a conjugar los verbos, no sirve de mucho si realmente queremos entender cuándo y por qué se usan. De ahí que recurramos a actividades para practicar los pasados en español con ejemplos concretos y contextos reales para que el estudiante pueda entender la razón de usar un pasado u otro, y, una vez asimilados por separado, sea capaz de usarlos juntos para comunicarse correctamente, que es de lo que se trata.

Cómo enseñamos en nuestra escuela los pasados en español

Aunque cada profesor pone su aportación personal, en general en nuestra escuela seguimos un orden para aprender los pasados en español. Empezamos por el pretérito perfecto (he comido) para después pasar al pretérito indefinido (comí) y hacer un contraste entre los dos. De ahí pasamos al pretérito imperfecto (comía) para a continuación centrarnos en contar una experiencia pasada con estos dos últimos (imperfecto/indefinido: comí/comía). Finalmente estudiamos el pretérito pluscuamperfecto (había comido). Todo esto lo integramos en un texto real, una situación familiar, una experiencia personal, algo que el estudiante pueda reconocer para que intuitivamente entienda por qué se usan, y, una vez practicada la forma, empezar a aprender los pasados en español con juegos, actividades, relatos, concursos y anécdotas reales.

Actividades para practicar los pasados en español

Claves para enseñar los pasados en español

Una clave muy importante son las preguntas que tenemos que hacernos cuando usamos los pasados:

  • ¿Cuándo?
  • ¿Una vez, varias veces o de forma habitual?
  • ¿Antes o después de otra acción pasada?
  • ¿La acción pasada terminó o no terminó?

La segunda clave son los marcadores temporales, que nos ayudan a situarnos en el tiempo y saber si la acción pasada está dentro de un tiempo no terminado (hoy, esta mañana, este mes, este año, etc.) y usamos el pretérito perfecto o si la acción está dentro de un tiempo ya terminado (ayer, anoche, la semana pasada, el año pasado, en 2010, etc.) y usamos el pretérito indefinido.

La tercera clave es entender que hay varios tipos de acciones, y cada una necesita expresarse en un pasado diferente:

– Acciones terminadas en un tiempo no terminado con pretérito perfecto:

“Esta semana he ido al gimnasio”.

La acción de ir al gimnasio está terminada, pero esta semana todavía no ha terminado.

– Acciones terminadas en un tiempo terminado con pretérito indefinido:

“La semana pasada fui al gimnasio”.

La acción de ir al gimnasio está terminada y la semana pasada ya terminó, ahora estamos en otra semana que no tiene relación con la anterior.

– Acciones no terminadas en un tiempo terminado: pretérito imperfecto:

“Ayer, cuando iba al gimnasio, me encontré con mi amigo Pedro por la calle”.

La acción de ir al gimnasio no estaba terminada, fue en el proceso de ir al gimnasio cuando pasó otra cosa, ver a mi amigo. En este tipo de frases usamos dos pasados: pretérito imperfecto para la acción en desarrollo  “cuando iba al gimnasio” y pretérito indefinido para la acción que terminó “me encontré con mi amigo”.

– Acciones habituales en pasado imperfecto:

“Antes iba mucho al gimnasio”.

La acción se repetía habitualmente en el pasado; esto solo podemos expresarlo con el pretérito imperfecto de indicativo.

– Acciones pasadas que sucedieron antes que otra acción pasada con pretérito pluscuamperfecto:

“Cuando yo nací, el dictador Franco ya había muerto”.

Yo nací en 1978 y el dictador Franco murió en 1975; en este caso utilizo el pretérito pluscuamperfecto en la acción que es anterior a la segunda.

– Descripciones con pretérito imperfecto:

“Mi abuelo era muy alto, tenía el pelo blanco y vivía en una casa muy grande en el campo donde siempre hacía sol en verano”.

Un error que no debe cometerse es pensar que el pretérito indefinido se refiere a acciones muy lejanas en el tiempo y el pretérito perfecto a acciones más cercanas. No es así. Por ejemplo, puedo decir:

“Ayer comí en un restaurante”.

“Este mes he comido en un restaurante”.

Lo importante es que ayer ya ha terminado y este mes no, por eso la verdadera razón de usar uno de estos dos pasados es si el tiempo está terminado o no.

El contraste entre el pretérito indefinido (hice) y el pretérito imperfecto (hacía) es fundamental a la hora de contar anécdotas o historias en el pasado; no pueden funcionar el uno sin el otro. El pretérito indefinido sirve para hacer avanzar la narración pasando a una nueva acción. El pretérito imperfecto nos informa de las circunstancias y nos sirve para hacer descripciones. Si yo te empiezo a contar que “ayer, estaba sentada en el parque” y no digo nada más, seguro que querrás saber qué pasó: vale, estaba sentada en el parque, ¿y? ¿y qué más, qué pasó? Ahí es cuando necesitamos el pasado indefinido, porque tiene que haber una acción: “ayer, estaba sentada en el parque y de repente se me acercó una chica y me pidió ayuda”. ¿Y cómo era la chica, qué ropa llevaba, cuántos años tenía, de dónde era? Con pasado imperfecto describimos a la chica: la chica parecía bastante joven, era pelirroja, llevaba un vestido negro, tenía un libro en la mano y estaba nerviosa.

Actividades para practicar los pasados en español

Una de las actividades para practicar los pasados en español es el juego “battleship” utilizando verbos en vez de letras y números para encontrar los barcos. Esta es una manera genial de repetir las formas y asimilarlas sin darte cuenta porque estás jugando, lo que quieres es ganar a tu compañero y te olvidas de que estas practicando los verbos.

Sin pensar mucho en la forma y más en el contexto, para el pretérito perfecto, podemos jugar a hacer preguntas sobre acciones inverosímiles para saber las experiencias que ha tenido cada uno en su vida. Por ejemplo, si usamos la pregunta “¿alguna vez has…?” pero con situaciones absurdas, es más divertido: ¿Alguna vez has ligado en un bar?, ¿alguna vez has viajado solo/a?, ¿alguna vez has perdido un avión?, etc.

Para el pretérito indefinido es muy divertido hacer juegos de preguntas difíciles con opciones de respuesta en grupos y competir con el grupo contrario. Por ejemplo, si hay un estudiante de Corea del sur y otro de Italia, pueden hacerse preguntas de este tipo: ¿Cuándo fueron los Juegos Olímpicos de Seúl?, ¿cuándo fue la última vez que Italia ganó un mundial de fútbol?, etc. Este juego se puede repetir con el pretérito imperfecto con el mismo tipo de preguntas como por ejemplo: ¿Cómo se llamaba la primera mujer presidenta de Corea del sur?, ¿quién era Julio César?, etc.

Para el indefinido hay una actividad que se llama “Años importantes de tu vida”, donde el estudiante sale a la pizarra y escribe tres fechas que fueron importantes para él o ella, pero el resto de la clase no sabe lo que pasó y tiene que hacerle preguntas del tipo sí/no. Las preguntas tienen que estar en indefinido, por ejemplo: ¿Naciste en 1999?, ¿tuviste un accidente en 2015?, ¿empezaste la universidad en 2020?, etc. Y así hasta que acierten.

Para practicar el indefinido y el imperfecto hay múltiples actividades que se pueden hacer, como inventar una historia a partir de fotos, terminar una historia de amor y escribir una historia a partir de escuchar sonidos. También son muy recomendables actividades donde, por ejemplo, te dicen que ha habido un asesinato o un crimen, y, a partir de algunos datos, hay que reconstruir la historia y adivinar quién ha sido el asesino, qué pasó, cómo pasó, dónde estaba la víctima, qué arma usó el asesino, etc.

Por último, para practicar el pretérito pluscuamperfecto se pueden usar fotos de famosos que hicieron algunas cosas siendo muy jóvenes: el juego consiste en unir las fotos con la información que aparece en las tarjetas. Por ejemplo, la foto de Lady Gaga con la tarjeta “A los 13 años ya había compuesto muchas canciones”. Después de este juego podemos entregar un cuestionario para saber quién es la persona más precoz de la clase, por ejemplo: Buscad a alguien que a los 15 años ya había viajado a un país extranjero.

Estos son sólo algunos ejemplos de las múltiples actividades para practicar los pasados en español que se pueden hacer para acostumbrarse a usarlos correctamente. Lo más importante es no perder nunca de vista ejemplos concretos y practicar en clase mediante actividades comunicativas.

Juegos para practicar español en nivel A1

Juegos para practicar español en nivel A1

La nueva forma de aprender español: jugando

Jugar está de moda. Cada vez es más frecuente encontrar elementos lúdicos en contextos aparentemente no relacionados (siendo quizá los ejemplos más claros el mundo del marketing y el de la empresa), y palabras como gamificación o juegos serios están en boca de todo el mundo. La enseñanza de lenguas extranjeras es un campo ideal para la aplicación de algunos de estos enfoques, por lo que en esta entrada hablaremos sobre algunos juegos para practicar español en nivel A1.

¿Es fácil aprender español con juegos?

A los seres humanos nos gusta jugar. Disciplinas como la psicología o la antropología han demostrado sobradamente la importancia de la dimensión lúdica en el desarrollo de la cultura. Según afirman los expertos, al jugar, como al dedicarnos a todo aquello que nos apasiona, el tiempo pasa sin que apenas nos demos cuenta, porque hemos entrado en una situación de equilibrio perfecto. Para que esto ocurra, sin embargo, es necesario que se cumplan una serie de condiciones, como por ejemplo que las reglas estén claras, que la dificultad del reto al que nos enfrentamos sea la adecuada y que se proponga alcanzar un objetivo preciso. Si se dan estas circunstancias, no cabe duda de que aprender español jugando es una de las mejores maneras de hacerlo.

Juegos para practicar español en nivel A1

¿Por qué aprendes mejor español jugando?

Jugar es una de las formas más puras de aprendizaje que existen, pues consiste básicamente en entender una serie de reglas y sacarles el mayor partido posible. Existen multitud de similitudes entre el proceso lúdico y el educativo, por lo que el uso de juegos en la adquisición de segundas lenguas resulta especialmente adecuado. Por ejemplo, se puede jugar solo, y también aprender una lengua, pero no cabe duda de que resulta más satisfactorio hacerlo junto a otros. Por otra parte, aprendemos resolviendo situaciones problemáticas, ¿y qué es un juego, sino un gran problema que debemos resolver para salir victoriosos? También podríamos decir que, en los dos procesos de los que hablamos, los participantes aprenden llevando a cabo acciones; o que el error es algo no sólo natural, sino necesario a la hora de perfeccionar nuestras destrezas ya sea como estudiantes o jugadores. Por todas estas y otras razones, desde Cronopios Idiomas recomendamos encarecidamente el uso de juegos para practicar español.

Algunos de nuestros juegos favoritos para aprender español

A continuación os mostramos algunos de los títulos que más nos gustan para aprender español con juegos y que más utilizamos en nuestras clases:

Juego 1 – Dobble

Con millones de unidades vendidas en todo el mundo, Dobble es sin duda uno de los juegos de cartas más populares que existen. La mecánica es muy sencilla: los participantes deben encontrar lo antes posible la única imagen que se repite entre dos cartas en las que aparecen múltiples figuras  y nombrarla en voz alta antes que los demás. Siempre según esta premisa, hay cuatro modos de juego diferentes. El hecho de que sea tan fácil de entender lo convierte en uno de los mejores juegos para practicar español en nivel A1, ya que con él se pueden trabajar el vocabulario y la pronunciación casi desde el primer día de clase. Debido a su reducido tamaño y su más que asequible precio (alrededor de 15 euros), es también ideal para que los estudiantes puedan aprender español jugando fuera del aula.

Juego 2 – Dixit

Otro clásico, ganador de múltiples premios, incluyendo el de Juego del Año en 2010. Las reglas son también muy simples: en Dixit, cada participante recibe una serie de tarjetas con ilustraciones de tono surrealista (algunas de ellas, verdaderas obras de arte) que pueden ser interpretadas de maneras muy diferentes. En cada ronda habrá un cuentacuentos, quien deberá elegir una de sus tarjetas y pensar en una frase (puede ser solamente una palabra) inspirada por la imagen que aparezca en ella; a continuación, dicha tarjeta se mezclará con otras, y el resto de jugadores deberá adivinar cuál de todas ellas es la que usó el cuentacuentos para construir su frase. Pero ojo: es importante que no sea demasiado fácil ni demasiado difícil, ya que si todos los jugadores (o ninguno) aciertan, todos sumarán puntos a excepción del cuentacuentos. El preferido de los estudiantes más creativos, Dixit es una referencia a la hora de aprender español con juegos.

Juego 3 – Duplik

Y terminamos con el que probablemente sea el menos conocido de los tres, pero que se ha convertido ya en uno de nuestros juegos para aprender español favoritos: Duplik, perfecto para practicar la descripción y repasar contenidos hacia el final del nivel A1. Uno de los participantes coge una tarjeta y describe la imagen que aparece en ella con la mayor exactitud posible, mientras el resto intentan dibujarla antes de que el tiempo expire. Entonces se revelan los requisitos secretos de la imagen: detalles que han de figurar tanto en la descripción como en el  dibujo (por ejemplo, si hay una persona: cómo tiene el pelo, en qué posición se halla, qué tipo de ropa lleva, si tiene los ojos cerrados o abiertos, si mira a izquierda, a derecha o al frente…).  Por cada requisito cumplido, tanto el narrador como el dibujante ganarán un punto.  No te preocupes si las artes plásticas no son tu punto fuerte: en Duplik no importa la calidad del dibujo, sino los elementos que aparecen en él, y un garabato puede ganar a un cuadro de Velázquez. Por eso, y como el propio fabricante dice, es el juego de dibujo para los que no saben dibujar.

Alcalá de Henares la cuna de Cervantes

Alcalá de Henares: la cuna de Cervantes

Aquí la que escribe tiene origen andaluz, de Córdoba para ser más precisos, pero ser, lo que se dice ser, es de una de las ciudades más bonitas de Madrid, mejor dicho: una de las ciudades más bonitas de España y del mundo. Me refiero a Alcalá de Henares: la cuna de Cervantes. Si no la conoces, ¡corre y compra el billete de tren para disfrutar de la primera ciudad universitaria planificada del mundo!

Su nombre significa “castillo sobre el río Henares” ya que la ciudad se edificó en torno a este río, afluente del río Jarama. Sin embargo, si por algo es conocida mi ciudad es por ser el lugar donde nació nuestro escritor más universal: Don Miguel de Cervantes Saavedra allá por el año 1547. Todos conoceréis y muchos de vosotros habréis leído El Quijote, obra ligerita y fácil de leer donde las haya. Pues bien, yo he nacido en el mismo lugar que Cervantes, ¡mola, eh! Además, en mi ciudad se encuentra la sede de formación de profesores de Español como Lengua Extranjera del Instituto Cervantes, organismo bajo el cual nos regimos en Cronopios Idiomas.

A los habitantes de Alcalá de Henares se nos llama alcalaínos o complutenses. Sí, sí, has oído bien: complutenses como la famosa universidad de Madrid. Complutum fue el nombre que tuvo Alcalá de Henares bajo dominación romana, allá por el siglo I d.C. Los madrileños que buscaban un nombre con solera para su universidad nos lo pidieron amablemente y nosotros, que somos gente afable, se lo cedimos.

Alcalá de Henares la cuna de Cervantes

Pero bueno, vayamos a lo importante que no solo de literatura e historia vive el hombre. Si vienes a mi ciudad, además de visitar la casa natal de Cervantes, pasear por su calle Mayor porticada o visitar la ciudad romana de Complutum, podrás disfrutar de las mejores tapas de Madrid. Es por todos conocido que en Alcalá sales a tomar unas cervecitas o unos vinos y vuelves a casa comido, ya que con cada bebida te ofrecen una tapa que más que una tapa es un plato.

Todos los bares cumplen esta norma no escrita en mi ciudad pero si hay uno de fama en toda la provincia es el Indalo. En este lugar de atmósfera familiar se reúnen amigos y familias a tomar su famosa pulga de calamares o sus roscas. Uno de ellos está situado en la calle Libreros, calle que ya consideramos casco antiguo de la ciudad. Empezar en este Indalo y continuar por los numerosos bares que hay en la calle Mayor es todo un ritual que los complutenses seguimos a rajatabla cualquier fin de semana o fiesta de guardar.

Otra tradición alcalaína es su repostería. Tanto las rosquillas de Alcalá como su famosa Costrada son dos dulces que no debes perderte.

Así que ya lo sabes: dirígete a Atocha, coge el cercanías que finaliza en Alcalá de Henares (unos cuarenta minutos) y a disfrutar. Cultura, belleza y lo más importante: tapas y dulces que te harán regresar, ¡seguro!

Palabras en español sobre ropa

Palabras en español sobre ropa

En esta entrada voy a explicar el origen de algunas palabras en español sobre ropa de una forma entretenida. Seguro que alguna vez, desesperado por la cantidad de términos que no entiendes en los textos, le has hecho esta pregunta a tu profesor de español. Y más seguro aun es que te suenen los siguientes consejos: haz listas con todas las palabras nuevas que aprendas cada día; ve muchas películas y series españolas con subtítulos en español, lee la prensa diaria… ¡Qué fácil es decirlo! ¿Verdad? Sin embargo, nada como que haya una historia detrás de una palabra para ayudarnos a memorizarla e incorporarla con más facilidad a nuestro discurso habitual. A los profesores de español nos encanta cuando podemos apoyarnos en una curiosidad para explicar el uso de un término, pero son los alumnos quienes realmente agradecen que, a veces, no todo parezca una sucesión arbitraria de letras.

¿Y si te dijera que las palabras con las que nombramos algunas de tus prendas favoritas tienen un curioso origen? ¿Quieres saber por qué se llama así ese accesorio imprescindible para ti? Entonces, sigue leyendo y descubre conmigo la historia que se esconde detrás de la ropa que guardas en tu armario. Además, a muchos estudiantes de español también les encanta ir de compras por la ciudad, así que ampliar su vocabulario sobre palabras en español sobre ropa siempre es muy útil.

La rebeca

Lo que los angloparlantes denominan ‘cardigan’, en España adoptó este nombre de mujer gracias a la película Rebeca, dirigida por Alfred Hitchcock en 1940. El personaje protagonista, interpretado por la actriz Joan Fontaine, vestía este tipo de chaqueta de punto, por eso, debido a la popularidad que tuvo el filme en este país, esta prenda terminó ligada para siempre al título de este clásico del cine.

Palabras en español sobre ropa

Película ‘Rebeca’, dirigida por Alfred Hitchcock en 1940

Los vaqueros

Un momento muy divertido en las clases de español es la cara de extrañeza de los alumnos cuando descubren que sus ‘jeans’ de toda la vida aquí se llaman vaqueros. Quizás muchos no sepan que el propio término en inglés viene de la expresión ‘bleu de Gênes’, que significa “azul de Génova”, el color del tinte natural con el que los marineros genoveses coloreaban sus telas, y que posteriormente los ingleses exportaron a América para aplicarlo a la fabricación de sus pantalones. La resistencia del material de esta nueva prenda hizo que fuera la más idónea para los trabajos que se precisaban en la conquista del Nuevo Mundo, entre ellos el cuidado del ganado. De ahí que en español, se use la palabra vaqueros (‘cowboy’ en inglés), ya que fue un tipo de ropa que durante mucho tiempo se asoció a esta profesión.

Las manoletinas (Spanish ballerinas)

Esta variedad de bailarinas tiene su origen en el calzado que se creó en el siglo XIX para la práctica del ballet clásico, pero en realidad deben su nombre a uno de los toreros españoles más emblemáticos. El matador Manuel Laureano Sánchez, “Manolete”, pidió expresamente en 1940 unos zapatos basados en la comodidad de las citadas bailarinas, pero con una suela más resistente y apta para torear. Su uso terminó traspasando el mundo del ruedo, siendo todavía hoy día una prenda de moda femenina habitual.

El bolso bandolera

Este accesorio se diferencia por tener una correa más larga que permite llevarlo cruzado desde el hombro. Precisamente por eso se llama “bandolera”, porque esta manera de colgarlo recuerda a la banda de cuero o tela donde los famosos forajidos del mismo nombre llevaban ocultas sus armas.

Las katiuskas (Wellington boots)

Estas botas de agua altas sacan su original nombre de la protagonista de una zarzuela (género de teatro musical español) que se estrenó en Barcelona en 1931. La pequeña Katia o Katiuska llevaba esta prenda imprescindible para días de lluvia (sí, en España también llueve) durante la mayor parte de la representación. La obra tuvo tanto éxito que, al igual que pasó con Rebeca, este tipo de calzado adoptó el pseudónimo de su heroína.

Jugar al baloncesto y practicar español

Si estás en Madrid y quieres emular a Gasol, nuestra ciudad tiene cientos de canchas públicas donde seguro que encuentras a alguien para jugar al baloncesto y practicar español.  En este enlace encontrarás algunas de las más famosas de la ciudad. Y, si buscas algo más organizado, puedes probar en la Liga Municipal o en este interesantísimo proyecto autogestionado: la Liga Cooperativa de Baloncesto. También recomendamos esta página donde puedes escribir un anuncio para jugar a tu deporte favorito y relacionarte practicando español.

Si te gusta jugar al baloncesto, en España hay una gran afición. El pasado 15 de septiembre nuestra selección nacional de baloncesto se proclamó campeona del mundo en China, tras vencer a Argentina en la primera final entre países hispanohablantes en la historia del torneo. Cuando los jugadores subieron al podio a recibir una medalla (de oro en este caso) lo hicieron por decimocuarta vez en los últimos veinte años, lo que demuestra el excelente nivel mostrado por el equipo español durante todo este tiempo. Tal vez alguien podría pensar que España es una potencia histórica, pero las cosas no fueron siempre así. Ni mucho menos. Me gustaría intentar explicar, para quienes no lo vivieron o no lo siguieron de cerca, lo que supuso para el sufrido aficionado al baloncesto español la llegada del siglo XXI y, con él, de una generación de jugadores que nos iba a dejar con la boca abierta. Especialmente uno de ellos: Pau Gasol.

Hace 30 años el panorama en el baloncesto internacional era muy diferente al de hoy. Estados Unidos, que con su equipo de gala sigue siendo en la actualidad favorito indiscutible en cualquier competición, era entonces tan superior al resto de países que podía permitirse enviar un combinado de universitarios y alzarse con el título en Mundiales y Juegos Olímpicos sin demasiadas complicaciones. En el 92, tras dos deslices consecutivos ante Yugoslavia y la URSS, decidieron que era momento de mandar a los profesionales, y lo que antes era una diferencia considerable se convirtió en un abismo insalvable. Aquellos tipos parecían extraterrestres: eran demasiado altos, demasiado rápidos, demasiado fuertes. Saltaban mucho más y tiraban mucho mejor. Su técnica y manejo del balón eran apabullantes. Era absolutamente imposible ganarles, y las demás selecciones peleaban por ver quién quedaba en segundo lugar.

Pero no solamente los estadounidenses estaban a otro nivel. Las ya mencionadas y extintas Yugoslavia y Unión Soviética presentaban año tras año plantillas rebosantes de talento y centímetros, y se repartían las migajas que dejaban los yankees (e incluso les daban algún susto de vez en cuando). ¿Y España? Bueno, no éramos malos… pero, desde luego, tampoco éramos muy buenos. Contábamos con jugadores notables (Epi, Fernando Martín, Villacampa…) y solíamos acabar los torneos con resultados dignos, pero nos faltaba mucho para competir con los colosos de Europa del este, no digamos ya con los norteamericanos. Nuestros pívots eran bajitos comparados con los suyos, carecíamos de explosividad, no teníamos grandes tiradores. Selecciones más asequibles sobre el papel, como Italia o Grecia, acostumbraban a derrotarnos en los partidos decisivos mostrando un nivel de concentración e intensidad que los nuestros parecían  no poder alcanzar. Y las cosas habían sido así más o menos siempre. Llevábamos 5 medallas en más de 60 años, ninguna de oro. Por eso, cuando en el Mundial del 98 terminamos quintos, yo lo consideré un resultado excelente y lo celebré casi como una medalla. ¿Qué íbamos a pedirles a aquellos chicos? ¿Que les plantaran cara a Sabonis o a Bodiroga? No era que no hubiéramos ganado, era que no podíamos ganar. Mejor dicho: no era que no pudiéramos ganar, era que nunca podríamos hacerlo.

Al año siguiente, se celebró en Lisboa el Mundial junior de baloncesto… y lo ganamos. Los triunfos en categorías inferiores hay que cogerlos con pinzas, pues muchos de esos chavales no llegan al profesionalismo o cambian por completo su rol cuando juegan con los mayores. No obstante, tratándose de una victoria histórica, los medios se hicieron eco de la noticia y los nombres de jugadores como Raúl López o Carlos Cabezas comenzaron a sonar como ilusionantes proyectos de futuro. Yo recuerdo que me fijé en un chico que no había destacado demasiado en el Mundial, un tal Pau Gasol, porque vi que pasaba de los dos metros diez, algo muy poco frecuente en nuestro país, y pensé: “¡Toma, uno alto de verdad! Me vale con que no sea un paquetazo.” Si alguien me hubiera dicho entonces que, diez años después, ese chaval tirillas sería uno de los dos o tres mejores jugadores interiores del mundo, habría pensado que deliraba gravemente. ¡Pero si era español!

En sólo un par de temporadas, Gasol pasó de casi no participar en la final de Lisboa a ser elegido el MVP de la final de la Copa del Rey y de la ACB, desplegando un juego que jamás habíamos visto por aquí (y prácticamente en ningún otro sitio). Un alero de 2’15 m que podía botar, podía tirar y vivía por encima del aro. Los aficionados nos mirábamos perplejos y levantábamos una ceja: “¿Pero esto qué es?” No lo teníamos muy claro, pero una cosa sí sabíamos: aquello no pasaba a menudo y, desde luego y por encima de todo, no nos pasaba a nosotros.

No sorprendió, por tanto, que vinieran de la NBA preguntando por Pau. Actualmente, en la mejor liga del mundo participan deportistas de más de cuarenta países, y casi todas las selecciones tienen una o varias estrellas que juegan en Estados Unidos durante la temporada. Pero, en aquellos tiempos, los jugadores extranjeros no abundaban, y los pocos que conseguían llegar gozaban de pocas oportunidades para demostrar su talento. El único de nuestros compatriotas que había conseguido meter el pie allí había sido el gran Fernando Martín, apenas una temporada en Portland en la que prácticamente ni pisó el parqué. Por eso, cuando supimos que Pau jugaría en Memphis, la mayoría nos conformábamos con que no hiciera el ridículo y demostrara que tenía un huequito entre los mejores.

Así que cuando una mañana nos levantamos y fuimos corriendo a mirar sus estadísticas de la noche anterior (por la diferencia horaria entre EEUU y España, los partidos suelen ser de madrugada en nuestro país), pensamos que se trataba de un error. Aquellos números eran de estrella, y nuestro Pau era un novato recién bajado del avión, ¿cómo iba él a meter 20 puntos contra aquellos semidioses, por el amor de Dios? ¿He dicho ya que era español?

Así se fueron sucediendo las actuaciones memorables de uno y los pellizcos y frotes de ojos de otros, hasta que el último escéptico se convenció: lo teníamos. Por fin. Un jugador que podía mirar de tú a tú a esos gigantes que llevaban toda la vida maltratándonos y hundírsela en la cara. Y lo más maravilloso de todo: no estaba solo. ¿Cuáles son las probabilidades de que los dos mejores jugadores de la historia de un país nazcan el mismo año y sean amigos desde pequeños? Eso fue lo que ocurrió con Gasol y Juan Carlos Navarro, un tipo con más pinta de empleado de banca que de deportista profesional y que sembró el pánico entre las defensas de todo el mundo durante casi dos décadas. A ellos se fueron uniendo otras leyendas como Calderón, Reyes, Rudy, Marc, Ricky… Y comenzaron a llegar los títulos. Pero todo empezó con Pau. Él nos quitó el complejo, él nos hizo creer que podíamos.

Jugar al baloncesto y practicar español

La medalla de Pekín ha sido la primera en 20 años sin ningún miembro de la generación dorada del 80. Tranquiliza saber que hay relevo y que, al menos de momento, parece que no vamos a volver a la oscuridad. Pero jamás les agradeceremos lo suficiente a Pau y a sus muchachos lo que hicieron por el baloncesto español. Nos hicieron ganar, sí, pero sobre todo nos hicieron soñar como no habíamos soñado en la vida. Y creo que los gritos que Ramón Trecet, histórico comentarista, resumen perfectamente el sentimiento de todos los que vivimos aquella larga travesía por el desierto: “¡¡GRACIAS, GRACIAS, DIOS MÍO, POR EL CUATRO Y POR EL SIETE!!”

La fuente de Cibeles

La fuente de Cibeles

Cerca de nuestra escuela español se encuentra la fuente de Cibeles. Esta rotonda en el corazón de Madrid es un lugar icónico de la ciudad, tanto para los seguidores del Real Madrid (que tradicionalmente celebran sus victorias a la sombra de la diosa, cuando no directamente a sus hombros), como para cualquier madrileña acostumbrada a que la imagen de Cibeles montando en su carro sea una de las más representativas de una capital por otra parte huérfana de un símbolo único e identitario (al contrario que otras capitales europeas, como París o Londres).

Comentaba mi compañera Clara en un post anterior que le encanta Madrid; a mí también, a mí me encantan sus historias. Hoy os quiero contar una historia, una que tiene más de 2000 años, pero nos habla de una parte importante de este símbolo tan castizo.

La fuente de Cibeles

La fuente de Cibeles

Hace mucho tiempo, había un rey que no quería tener niñas. Sólo varones. Así que cuando nació su hija Atalanta, el rey decidió abandonar a la bebé a su suerte en las faldas de una montaña (reíros ahora del debate sobre los permisos de paternidad). Pero, milagrosamente, la niña sobrevivió gracias a los cuidados de una osa (animal del que podemos hablar en otra ocasión, también muy relacionado con Madrid y sus símbolos), algunos dicen que esa osa era nada más y nada menos que Artemisa, la diosa del bosque y de la caza, transformada en animal. Con el tiempo, la niña fue adoptada por unos cazadores y creció hasta convertirse en una mujer muy fuerte y ágil, que además era una excelente cazadora y, en general, una persona bastante independiente que no quería tener nada que ver con los hombres.

No es de extrañar, y no sólo por el abandono de su padre. Una vez, dos centauros llamados Reco e Hileo intentaron violarla, pero Atalanta los mató con sus flechas. Cuando Artemisa,en su furia por no haber sido honrada en un sacrificio, envió el gran Jabalí de Calidonia para asolar la tierra, los grandes héroes de la época se reunieron en los que sería la famosa Cacería del Jabalí de Calidonia. Atalanta fue la única mujer participante, pero, como será habitual en su vida, no solo lo fue por sus propios méritos de cazadora, sino porque Meleagro, el héroe local de Calidonia que organizó la partida de caza, se sentía muy atraído por ella y quería tenerla cerca. Muchos de los héroes se opusieron a que participara, pero fue ella misma la que disparó la flecha que lograría herirle definitivamente.

Piruetas del destino, Atalanta acabó volviendo a reunirse con el padre del año, que por supuesto se empeñó en que se casara. Atalanta poco menos que se desternilló en su cara, pero como ya sabía de lo que ese hombre era capaz, estableció que sólo aquel que consiguiera vencerla en una carrera podría ser su marido. Pero para añadirle un poco de emoción al tema determinó que los vencidos morirían. Y muchos murieron, ya que la posibilidad de casarse con la hija de un rey y, sobre todo, el deseo de dominarla en una competición atlética, consumieron a muchos “pretendientes” que se quedaron en el intento.

Hasta que llegó Hipómenes, que era un joven que había sido entrenado por Quirón (el mejor preparador físico de la Grecia clásica). Aunque no la conocía personalmente ni habían hablado nunca, se había enamorado de ella. Como definitivamente no quería morir, resolvió pedir ayuda a la diosa del amor, Afrodita, que decidió ayudarlo porque no acababa de entender que Atalanta no quisiera casarse (la sororidad todavía no se había inventado). Afrodita le entregó a Hipómenes tres manzanas de oro (las manzanas de oro son una de las cosas que más les gustan a los dioses griegos, la guerra de Troya comenzó por una de ellas). El plan consistía en ir arrojando las manzanas de oro al suelo durante la carrera con la idea de que Atalanta no iba a poder resistirse a recogerlas y así ralentizaría su marcha e Hipómenes tendría alguna oportunidad de ganar.

En este cuadro de Guido Reni que está en el Museo del Prado podéis ver el momento en que ella se agacha a recoger la segunda manzana. Total, que el sucio truco funcionó, Hipómenes ganó la carrera, salvó la vida y consiguió una esposa. Y vivieron felices (al menos él) y comieron perdices. Bueno, no. Las historias tan retorcidas no suelen acabar bien para nadie.

Hipómenes y Atalanta

Hipómenes y Atalanta

Esta historia ha sido relatada en numerosas ocasiones por autores de distintas épocas (pero todos del mismo género) y según a quien consultes los detalles cambian. Hipómenes, con la fiesta y el jolgorio del casamiento, se olvidó de realizar el ritual adecuado para agradecer la ayuda prestada por Afrodita. Craso error. La diosa del amor no perdona y como castigo convirtió a los dos cónyuges en sendos leones (los griegos pensaban que los leones no se apareaban con otros leones), y se los regaló a Cibeles, la diosa de la Tierra, para que tiraran de su carro durante toda la eternidad.

Y así se suele representar a Cibeles, rodeada de dos leones, con o sin carro, y así lo hicieron los artistas que trabajaron en los distintos aspectos de la fuente a finales del siglo XVIII. Roberto Michel fue el escultor encargado de los dos leones. Como habréis notado ya, ambos llevan melena y sólo uno debería llevarla. Michel probablemente solo estaba haciendo lo que hacían la mayoría de los artistas que representaron este tema. Si hacéis una búsqueda de imágenes de Cibeles, encontraréis alguna, muy ocasionalmente, en la que se ve que la acompañan un león, con melena, y una leona, sin ella.

Atalanta, la gran cazadora, acabó convertida en leona, otra gran cazadora del reino animal, pero como el destino es cruel (especialmente el destino de las mujeres en la Grecia clásica), casi como una condena, la mayoría de las veces su imagen es la de un león, la heroína quedó invisibilizada por una melena.

Examen oficial de español DELE en noviembre

Si ves series en español, te vuelve loco la tortilla de patatas y crees que el español es útil para tu futuro, no hay duda, tienes que presentarte al examen oficial de español DELE en noviembre. Si además de todo esto, hablas, disfrutas y te entusiasma la lengua española no te lo pienses: ¡en noviembre te esperamos en Cronopios Idiomas para entrar en el club de los estudiantes que han obtenido el DELE!

No dejes pasar la oportunidad de acreditarte en el mundo entero con el examen oficial de competencia y dominio del idioma español que otorga el Instituto Cervantes y cuya vigencia es permanente. Tener un certificado DELE te garantizará acceder a la educación universitaria en España y te facilitará la promoción laboral, tanto en España como en Hispanoamérica y el extranjero, sin contar con la satisfacción personal y emocional de poseer el diploma de certificación más prestigioso del español como lengua extranjera.

La próxima convocatoria, cuyo plazo de inscripción sigue activo, será el veintidós y veintitrés de noviembre. En tal convocatoria podrás examinarte de todos los niveles del Marco Común Europeo de Referencia Europeo para las lenguas: A1, A2, B1, B2, C1 y C2. Recuerda que el plazo de inscripción termina el nueve de octubre.

En Cronopios Idiomas, centro examinador de los DELE, creemos que la obtención de un certificado oficial es básico para tu vida laboral y personal y por eso apostamos por estos exámenes y te animamos a que te examines en noviembre con nosotros en un ambiente acogedor, familiar y reducido. ¡Te sentirás como en casa!

Asimismo, podrás prepararte el examen DELE en nuestros cursos especiales, en nuestros curos intensivos o mediante clases privadas. Con nuestra ayuda y tu esfuerzo y entusiasmo el DELE será pan comido.

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Tres expresiones en español de origen histórico

Me gustaría mezclar la etimología con la historia de España y Sudamérica. Para ello, escogeré tres expresiones en español de origen histórico de uso coloquial.

SER UN GRINGO

El origen de esta palabra, que puede usarse como adjetivo y como sustantivo, se remonta a la guerra entre México y Estados Unidos (1846.1848) cuando el llamado Batallón de San Patricio, formado por desertores del ejército estadounidense, cruzaron la frontera y entraron en el país azteca. Iban vestidos de uniforme verde. Los mexicanos, de manera despectiva, los insultaban diciendo “green go” (algo así como “verdes, fuera”) pero mal pronunciado. De ahí la palabra se popularizó con la grafía castellana y pasó a escribirse y pronunciarse como la conocemos ahora, “gringo”, que es la palabra para referirse despectivamente a los estadounidenses blancos de origen europeo.

Una variante de esta versión es que los generales de la guerra, para hacer avanzar a sus soldados, les decían “green, go!” (algo como ¡batallón verde, avancen!) y de ahí los mexicanos empezaron a referirse a los invasores como gringos indistintamente. Hoy en día esta palabra es más utilizada en Sudamérica que en España y ha perdido poco a poco su matiz despectivo para pasar a nombrar únicamente a los norteamericanos en general.

TIRAR DE LA MANTA

Usamos esta expresión en España cuando queremos amenazar a alguien porque sabemos algún asunto vergonzoso, ilegal o comprometedor que, si descubrimos o destapamos, será de dominio público y podría comprometer o poner en peligro a esta persona. Su origen está relacionado con la expulsión de musulmanes y judíos de España por los cristianos y la obligación que el reino de Castilla impuso a estos últimos de reconvertirse al cristianismo si querían permanecer en la península. Por esta razón, muchos judíos se cambiaron el nombre o el apellido para “reconvertirse” en público, mientras que en privado algunos seguían manteniendo sus ritos, su lengua y su propia cultura.

Alrededor del año 1610 en la catedral de Tudela (Navarra) se colgó un lienzo (coloquialmente, “manta”) con los nombres de los judíos y sus descendientes que se habían quedado en España. Tirar de la manta era sinónimo de investigar falsas conversiones y actuar en consecuencia, es decir, probablemente ser juzgado por el tribunal de la inquisición, torturado, quemado, etc o saber quiénes eran católicos “de pura sangre”.

SER UN GATO

Aparte de al animal doméstico, con esta palabra en su función de adjetivo, nos referimos, en la comunidad de Madrid, a aquellos madrileños cuyos padres, abuelos, bisabuelos, tatarabuelos, etc, son también de Madrid porque nacieron aquí. Hay varias versiones sobre su origen, casi tosas relacionadas con trepar una muralla. Madrid fue fundada por los árabes, que construyeron una gran muralla que rodeaba la ciudad. Cuando ésta fue tomada por los cristianos, se cuenta que uno de los soldados consiguió trepar la muralla y entrar en la ciudad con la misma agilidad que un gato, de ahí el apelativo que se le dio tanto a él como a su familia, a la que durante generaciones se la conoció como “los gatos”, de ahí que ser un gato signifique ser madrileño “de toda la vida” o llevar generaciones enteras naciendo aquí.

Tres expresiones en español de origen histórico

Muralla árabe de Madrid

Otra versión habla de la agilidad de los madrileños que trepaban muros escapando del ejército francés durante la invasión napoleónica allá por 1808. Como ocurre casi siempre con el origen de las palabras, no se sabe a ciencia cierta si esto es verdadero o no; en cualquier caso, no es tan fácil encontrar madrileños gatos, ya que una gran mayoría de nosotros procedemos de familias de otras regiones de España que se establecieron en la capital en busca de mejores oportunidades de trabajo.

Así que ya lo sabes, si eres gringo, seguro que no eres gato y si un gringo o un gato quieren hacerte daño y sabes algo oscuro de su pasado, siempre puedes amenazar con tirar de la manta para protegerte.