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Palabras en español sobre ropa

Palabras en español sobre ropa

En esta entrada voy a explicar el origen de algunas palabras en español sobre ropa de una forma entretenida. Seguro que alguna vez, desesperado por la cantidad de términos que no entiendes en los textos, le has hecho esta pregunta a tu profesor de español. Y más seguro aun es que te suenen los siguientes consejos: haz listas con todas las palabras nuevas que aprendas cada día; ve muchas películas y series españolas con subtítulos en español, lee la prensa diaria… ¡Qué fácil es decirlo! ¿Verdad? Sin embargo, nada como que haya una historia detrás de una palabra para ayudarnos a memorizarla e incorporarla con más facilidad a nuestro discurso habitual. A los profesores de español nos encanta cuando podemos apoyarnos en una curiosidad para explicar el uso de un término, pero son los alumnos quienes realmente agradecen que, a veces, no todo parezca una sucesión arbitraria de letras.

¿Y si te dijera que las palabras con las que nombramos algunas de tus prendas favoritas tienen un curioso origen? ¿Quieres saber por qué se llama así ese accesorio imprescindible para ti? Entonces, sigue leyendo y descubre conmigo la historia que se esconde detrás de la ropa que guardas en tu armario. Además, a muchos estudiantes de español también les encanta ir de compras por la ciudad, así que ampliar su vocabulario sobre palabras en español sobre ropa siempre es muy útil.

La rebeca

Lo que los angloparlantes denominan ‘cardigan’, en España adoptó este nombre de mujer gracias a la película Rebeca, dirigida por Alfred Hitchcock en 1940. El personaje protagonista, interpretado por la actriz Joan Fontaine, vestía este tipo de chaqueta de punto, por eso, debido a la popularidad que tuvo el filme en este país, esta prenda terminó ligada para siempre al título de este clásico del cine.

Palabras en español sobre ropa

Película ‘Rebeca’, dirigida por Alfred Hitchcock en 1940

Los vaqueros

Un momento muy divertido en las clases de español es la cara de extrañeza de los alumnos cuando descubren que sus ‘jeans’ de toda la vida aquí se llaman vaqueros. Quizás muchos no sepan que el propio término en inglés viene de la expresión ‘bleu de Gênes’, que significa “azul de Génova”, el color del tinte natural con el que los marineros genoveses coloreaban sus telas, y que posteriormente los ingleses exportaron a América para aplicarlo a la fabricación de sus pantalones. La resistencia del material de esta nueva prenda hizo que fuera la más idónea para los trabajos que se precisaban en la conquista del Nuevo Mundo, entre ellos el cuidado del ganado. De ahí que en español, se use la palabra vaqueros (‘cowboy’ en inglés), ya que fue un tipo de ropa que durante mucho tiempo se asoció a esta profesión.

Las manoletinas (Spanish ballerinas)

Esta variedad de bailarinas tiene su origen en el calzado que se creó en el siglo XIX para la práctica del ballet clásico, pero en realidad deben su nombre a uno de los toreros españoles más emblemáticos. El matador Manuel Laureano Sánchez, “Manolete”, pidió expresamente en 1940 unos zapatos basados en la comodidad de las citadas bailarinas, pero con una suela más resistente y apta para torear. Su uso terminó traspasando el mundo del ruedo, siendo todavía hoy día una prenda de moda femenina habitual.

El bolso bandolera

Este accesorio se diferencia por tener una correa más larga que permite llevarlo cruzado desde el hombro. Precisamente por eso se llama “bandolera”, porque esta manera de colgarlo recuerda a la banda de cuero o tela donde los famosos forajidos del mismo nombre llevaban ocultas sus armas.

Las katiuskas (Wellington boots)

Estas botas de agua altas sacan su original nombre de la protagonista de una zarzuela (género de teatro musical español) que se estrenó en Barcelona en 1931. La pequeña Katia o Katiuska llevaba esta prenda imprescindible para días de lluvia (sí, en España también llueve) durante la mayor parte de la representación. La obra tuvo tanto éxito que, al igual que pasó con Rebeca, este tipo de calzado adoptó el pseudónimo de su heroína.

Tres expresiones en español de origen histórico

Me gustaría mezclar la etimología con la historia de España y Sudamérica. Para ello, escogeré tres expresiones en español de origen histórico de uso coloquial.

SER UN GRINGO

El origen de esta palabra, que puede usarse como adjetivo y como sustantivo, se remonta a la guerra entre México y Estados Unidos (1846.1848) cuando el llamado Batallón de San Patricio, formado por desertores del ejército estadounidense, cruzaron la frontera y entraron en el país azteca. Iban vestidos de uniforme verde. Los mexicanos, de manera despectiva, los insultaban diciendo “green go” (algo así como “verdes, fuera”) pero mal pronunciado. De ahí la palabra se popularizó con la grafía castellana y pasó a escribirse y pronunciarse como la conocemos ahora, “gringo”, que es la palabra para referirse despectivamente a los estadounidenses blancos de origen europeo.

Una variante de esta versión es que los generales de la guerra, para hacer avanzar a sus soldados, les decían “green, go!” (algo como ¡batallón verde, avancen!) y de ahí los mexicanos empezaron a referirse a los invasores como gringos indistintamente. Hoy en día esta palabra es más utilizada en Sudamérica que en España y ha perdido poco a poco su matiz despectivo para pasar a nombrar únicamente a los norteamericanos en general.

TIRAR DE LA MANTA

Usamos esta expresión en España cuando queremos amenazar a alguien porque sabemos algún asunto vergonzoso, ilegal o comprometedor que, si descubrimos o destapamos, será de dominio público y podría comprometer o poner en peligro a esta persona. Su origen está relacionado con la expulsión de musulmanes y judíos de España por los cristianos y la obligación que el reino de Castilla impuso a estos últimos de reconvertirse al cristianismo si querían permanecer en la península. Por esta razón, muchos judíos se cambiaron el nombre o el apellido para “reconvertirse” en público, mientras que en privado algunos seguían manteniendo sus ritos, su lengua y su propia cultura.

Alrededor del año 1610 en la catedral de Tudela (Navarra) se colgó un lienzo (coloquialmente, “manta”) con los nombres de los judíos y sus descendientes que se habían quedado en España. Tirar de la manta era sinónimo de investigar falsas conversiones y actuar en consecuencia, es decir, probablemente ser juzgado por el tribunal de la inquisición, torturado, quemado, etc o saber quiénes eran católicos “de pura sangre”.

SER UN GATO

Aparte de al animal doméstico, con esta palabra en su función de adjetivo, nos referimos, en la comunidad de Madrid, a aquellos madrileños cuyos padres, abuelos, bisabuelos, tatarabuelos, etc, son también de Madrid porque nacieron aquí. Hay varias versiones sobre su origen, casi tosas relacionadas con trepar una muralla. Madrid fue fundada por los árabes, que construyeron una gran muralla que rodeaba la ciudad. Cuando ésta fue tomada por los cristianos, se cuenta que uno de los soldados consiguió trepar la muralla y entrar en la ciudad con la misma agilidad que un gato, de ahí el apelativo que se le dio tanto a él como a su familia, a la que durante generaciones se la conoció como “los gatos”, de ahí que ser un gato signifique ser madrileño “de toda la vida” o llevar generaciones enteras naciendo aquí.

Tres expresiones en español de origen histórico

Muralla árabe de Madrid

Otra versión habla de la agilidad de los madrileños que trepaban muros escapando del ejército francés durante la invasión napoleónica allá por 1808. Como ocurre casi siempre con el origen de las palabras, no se sabe a ciencia cierta si esto es verdadero o no; en cualquier caso, no es tan fácil encontrar madrileños gatos, ya que una gran mayoría de nosotros procedemos de familias de otras regiones de España que se establecieron en la capital en busca de mejores oportunidades de trabajo.

Así que ya lo sabes, si eres gringo, seguro que no eres gato y si un gringo o un gato quieren hacerte daño y sabes algo oscuro de su pasado, siempre puedes amenazar con tirar de la manta para protegerte.