Palabras que molan

En los libros de español no suelen aparecer, pero son palabras que molan: a los nativos nos gusta utilizarlas cuando estamos con gente con la que nos sentimos cómodos y consideramos cercana.

La jerga normalmente es creada por personas que comparten gustos, edad y espacios de socialización. En Madrid, los años ochenta fueron una época convulsa, dura e interesante. La generación de jóvenes de aquel momento utilizaba un vocabulario y una forma de hablar especial llamada cheli.

La jerga cheli tiene que ver con las señas de identidad de la ciudad. En otras entradas ya hemos hablado de la chulería madrileña, una forma de hablar y comportarse que denotaba el orgullo de formar parte de barrios populares como Malasaña o Lavapiés.

Por un lado, la jerga cheli proviene de esa identidad madrileña mezclada con subculturas juveniles como el punk o el rock. Por otro lado, muchas palabras son tomadas del idioma caló del pueblo gitano.

Un ejemplo de origen caló es el verbo molar (gustar), que se utiliza de forma generalizada también fuera de Madrid. Otras palabras muy usadas, sobre todo en Madrid, son chaval/a (chico/a), chungo/a (difícil), pirarse (irse), fetén (excelente), pinrel (pie) o biruji (frío).

 

 

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