Clases comunicativas de español

Aprender español en un país de habla hispana es una oportunidad fantástica para practicar directamente con nativos. Para aprender español es recomendable combinar la estancia en Madrid con clases comunicativas de español.

Muchos estudiantes de ELE llegan al aula con un nivel gramatical bastante bueno pero una expresión oral muy limitada, porque casi no han tenido la ocasión de hablar con gente cuya lengua materna es el español.

¿Qué es un enfoque comunicativo en español?

Aunque muchos métodos de idiomas centran sus esfuerzos en el ‘qué’, que es muy importante, de nada sirve si no se relaciona con un ‘para qué’. Por esta razón, nuestras clases comunicativas de español siempre terminan con una actividad interactiva donde los estudiantes pueden aplicar los contenidos explicados ese día a una situación real. Y esto es así desde el primer día de clase.

¿Cómo puede comunicarse alguien en español cuando apenas conoce tres palabras? Parece imposible, ¿verdad? Pues no hay mayor satisfacción para un profesor que ver la cara de alegría de sus estudiantes cuando descubren que después de su primera lección ya pueden deletrear su nombre gracias a un simple juego del ahorcado. ¡Una pequeña interacción y tus alumnos se creerán los reyes del mundo!

Esta es la magia del enfoque comunicativo en el que creemos como profesores y que intentamos poner en práctica en todas nuestras clases de español. ¿Esto quiere decir que no se aprenden reglas gramaticales? La gramática es esencial, pero preferimos que el alumno sepa en todo el momento para qué va a necesitar un determinado contenido. Al fin y al cabo, la lengua es un instrumento creado con un objetivo: comunicar.

Clases comunicativas de español

¿Y cómo podemos hacer nuestras clases más comunicativas? Mi máxima es que hay que aprovechar cualquier oportunidad para que los estudiantes interactúen entre ellos, sobre todo, si alguno es tímido y se siente más inseguro cuando tiene que hablar directamente delante de los demás. Incluso en actividades a priori más aburridas o tradicionales, intento que haya un mínimo de intercambio oral entre ellos. Por ejemplo, un simple “compara las respuestas con tu compañero” después de un ejercicio de completar espacios ya les obliga a, por poco que sea, usar el español con un objetivo comunicativo. Yo pienso que no he hecho un buen trabajo si todos los alumnos no han producido frases propias durante la clase de español.

¿Qué vas a aprender en nuestras clases comunicativas?

Cualquier excusa es buena para hacer hablar a nuestros estudiantes de español, y conseguir hacerlo con éxito depende de unas actividades bien diseñadas. Una de las dinámicas preferidas por mis estudiantes, y que me da muy buenos resultados, es la subasta de frases, una manera divertida para repasar contenidos gramaticales y vocabulario antes de un examen, e ideal para cualquier nivel.  Se trata de una competición individual o por equipos en la que para ganar hay que comprar unas frases que el profesor va escribiendo en la pizarra; pero comprarlas no es fácil: hay que adivinar si son correctas o no y, en este caso, corregirlas adecuadamente. Simulando el procedimiento de una subasta tradicional los alumnos tienen que pujar con “dinero imaginario” (la cantidad con la que cuenta cada alumno/equipo se fija al principio) para conseguir la opción de comprar la frase. Si corriges correctamente te la llevas, pero, si no, pierdes el dinero igualmente y no te llevas nada. Al final, gana quien tiene más frases y, en el caso de empate, quien tiene más dinero.

El factor competitivo suele ser infalible y es una motivación para que los estudiantes de español se animen a participar. Además, no solo sirve para repasar contenidos específicos, sino también para practicar de nuevo los números altos que, a veces, tanto les cuestan, o incluso desarrollar estrategias para justificar su decisión. Este es el ejemplo perfecto de cómo incluso una tarea en principio tan aburrida como el repaso final se puede convertir en una divertida actividad comunicativa.

Obviamente, los niveles más altos presentan menores limitaciones y permiten diseñar clases de español comunicativas más ambiciosas. Los role play (o juegos de roles) y dramatizaciones son ideales a partir de B1, cuando los estudiantes disponen de un vocabulario más alto y mayor capacidad de improvisación. La idea de interpretar a un personaje diferente a nosotros siempre es atractiva (desde que somos niños nos gusta disfrazarnos) y aporta una motivación extra que puede hacer que los alumnos pierdan el miedo a hablar. Son actividades muy agradecidas para poner en práctica expresiones coloquiales aprendidas en la clase y mejorar la entonación y pronunciación.

Por ejemplo, para practicar los verbos de sentimiento con subjuntivo uso una actividad basada en el famoso reality show Gran Hermano (ver la televisión, sobre todo concursos, puede ser una gran fuente de inspiración), donde varios desconocidos conviven en una casa. A cada alumno le reparto un personaje con una personalidad determinada. Después les planteo varios conflictos en los que deben actuar según el carácter de ese personaje. Una vez resueltas las situaciones deberán decir a qué compañero quieren expulsar de la casa y sus razones. Para ello tienen que usar estructuras con subjuntivo. Un ejemplo: “Nomino a Ángel porque no soporto que ronque por la noche”.

Por supuesto, para sacar el máximo beneficio a las clases comunicativas de español, lo mejor es participar en nuestras actividades culturales, relacionarse fuera de la escuela y hablar con nativos.



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